Propuestas para elegir una escuela infantil de calidad

DECÁLOGO PARA IDENTIFICAR UNA BUENA ESCUELA INFANTIL DE CALIDAD


      CEAPA son las siglas de la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos, que agrupa a unas 12.000 asociaciones de madres y padres de toda España. Esta entre sus intenciones declaradas la de trabajar por conseguir una escuela de calidad, democratizar la enseñanza y mejorar las condiciones de la infancia. Lleva a cabo numerosas líneas de actuación entre las que se encuentra la de ofrecer asesoramiento a los padres que se dirijan a ellos para realizar consultas. El trabajo en esta dirección fue lo que empujo a CEAPA a promocionar la creación del vídeo que presentamos a continuación: Educación Infantil: 6 años clave para una vida, documento que pretende aclara dudas a todos aquello padres que se planteen la pregunta ¿a qué Escuela Infantil quiero llevar a mi hijo?.
         Nos ha parecido apropiado para este blog porque permite ver a los estudiantes de Educación Infantil qué aspectos merecen nuestra atención en la ejecución de nuestra actividad laboral el día de mañana. A continuación os presentamos un decálogo de aspectos relevantes en la configuración del trabajo desarrollado en una escuela infantil elaborado a partir del video que os presentamos a continuación. 

1.    Escuela de barrio

Escuela familiar, pequeña y próxima al domicilio de la familia, que no implique grandes desplazamientos en coche o en transporte público, donde se relacione con su entorno más próximo, porque es donde vivirá su infancia. Es muy difícil combinar horarios laborales de los padres y madres, con los de las escuelas y, por ello, es un indicador de satisfacción familiar poder dejar al bebé temprano en el centro e ir al trabajo sin tener que realizar grandes desplazamientos. Es muy importante que los niños y niñas se relacionen en su barrio, que lo vivan, que se identifiquen con el mundo que les rodea.

2.    Proyecto educativo
Saber si el centro está al servicio de la educación de los niños y niñas y que se encuentre por escrito y a disposición de las familias, suele ser un indicador de calidad, pero no suficiente. En la práctica, hay que observar que se cumple lo que se dice por escrito. Qué principios pedagógicos tiene el centro y cómo se traducen en la práctica, cuál es la metodología, qué actividades se realizan cada día, qué observación existe de los progresos de los niños y de las niñas. También hay que comprobar la coherencia de lo que dicen los profesionales, porque indicará que hay debate, reflexión y unión en los objetivos educativos, aunque cada profesional tenga formas distintas de hablar y comunicarse con las criaturas y las familias. En temas sensibles como los conflictos entre ellos, es importante que los profesionales tengan criterios comunes, que no existan discrepancias, porque en la inconsistencia se refleja la falta de objetivos educativos comunes.

3.    Los profesionales y el equipo de centro
            Saber cuántas personas están a cargo de los niños y niñas y cuál es su cualificación profesional, si hay más personas contratadas para el comienzo de la comida y de la siesta, si hay cocinera y personal de limpieza, si existen los apoyos de personas previstas, al menos por legislación. Es importante comprobar si hay mucha rotación de personal, para saber si la satisfacción laboral de los trabajadores es baja, porque eso redunda en una inadecuada atención a los niños y niñas a su cargo. También es importante ver si la persona que los recoge por la mañana es la misma que los entrega por la tarde, especialmente en el caso de un horario de más de ocho horas. Todos estos aspectos constituyen indicadores de calidad, porque refleja que si los profesionales trabajan muchas horas, es posible que no tengan descansos suficientes durante la jornada y ello repercutirá en el buen trato a los niños y niñas.

4.    Acogida de las familias en el centro
Una buena escuela infantil es la que permite que los padres y madres puedan acceder al centro, en el tiempo que marque su reglamento, sin cortapisas ni prohibiciones. Que se pueda hablar directamente con la educadora del hijo o hija. Es importante, y es una cuestión de confianza con el centro, que no sea la directora o director exclusivamente quien proporcione información sobre la vida diaria del niño o de la niña. También es muy importante que el centro disponga de órganos de representación y participación como el Consejo Escolar o una Asociación de Madres y Padres. Hay que observar si existe algún despacho o sala para la AMPA o un lugar específico para padres y madres dentro de la escuela.

5.             Instalaciones
Ver el entorno de la escuela infantil, si tiene patio propio, si no hay barreras arquitectónicas (importante en el caso de niños y niñas con dificultades motoras o sensoriales), si tiene cocina propia y servicios aledaños, si las salas de los niños son amplias, luminosas, bien ventiladas y con luz natural, con suelos cálidos y si tienen dormitorios separados de las salas para poder descansar tranquilamente, si hay servicios a su altura y cambiadores limpios y en buen estado.
Observar si el centro tiene seguridad en las puertas o sistema de seguridad contra incendios, o si en general es un espacio saludable. Es importante ver si es un centro exclusivo para uso educativo. Y también hay que comprobar si hay una sala de reuniones para facilitar el trabajo, individual o conjunto, del profesorado de la escuela.

6.             Espacios exteriores
La zona de juegos al aire libre ha de ser propia y no compartida con otros centros, excepto en el caso de los colegios de infantil y primaria. En ese caso, la zona ha de estar separada por una valla e incluso tener horarios distintos. Los patios han de ser lugares amplios, con zona de sombra para el verano y zona soleada para el invierno, con una zona cubierta en caso de lluvia y con elementos de juego suficiente para el número de niños y niñas que lo van a usar. En el caso de los bebés, los que no caminan, el suelo no debe dejar traspasar la humedad de la tierra o el polvo, por lo que debe estar acondicionado de forma especial. La zona de juegos debe estar dentro del centro, no en la calle ni aprovechando zonas públicas cercanas al centro.

7.    Número de niños por aula y centro
En este caso, hay que saber que hay unas ratios (o proporción entre el número de niños y profesional), que son las que no se deben superar. En el caso de ser inferiores, puede ser debido a que hay niños o niñas con necesidades educativas especiales o bien a que se opta a no llegar al número máximo autorizado, por desgracia desmesurado, lo que siempre beneficiará una relación individual entre el adulto y el niño o niña pequeños. En cualquier caso, siempre que existan dudas al respecto, es conveniente consultar la legislación autonómica vigente y compararla con la realidad que existe en la escuela infantil.

8.    Materiales y juguetes
Hay que comprobar si existe número suficiente de sillas, mesas, colgadores, rincones y zonas de juego. Si hay suficiente material (cuentos, coches, muñecas, puzzles, plantas, fotografías, material cotidiano) para que cada criatura pueda jugar individualmente si lo desea, sin esperar turno para su juguete. Si hay trabajos de los niños colgados en las paredes y a su altura, si el espacio es vivo, alegre, cálido y acogedor. Con orden, estética y limpieza. Si existe rincones o zonas específicas (rincón de cuentos o biblioteca, rincón de plástica o modelaje, rincón de la casita o doméstico, rincón de la naturaleza o de observación, rincón de las construcciones o de la lógica-matemática) para que puedan elegir una de estas actividades.

9.             Acogida de la diversidad y la organización del centro
Acoger la diversidad significa que cada niño o niña se sentirá valorado y respetado tal como es y recibirá el tipo de atención adecuado a sus necesidades personales y familiares. Muestra la opción determinados valores y potencia la confianza entre la familia y el centro educativo. La organización del centro, y la distribución del tiempo, y del horario amplio, de las actividades extraescolares si las hay, también debe ser equilibrado entre lo que las familias precisan y el centro ofrece. No es frecuente que en centros que acogen a niños de cero a tres años, haya actividades fuera del horario escolar, pero sí lo es que haya horario ampliado. Los centros, aunque estén abiertos durante un horario amplio, deben tener personal suficiente para cubrir el horario en turnos, aunque siempre hay que tener en cuenta que los niños y niñas deben permanecer, como máximo ocho horas en el centro y si pueden estar menos horas, mejor para su vida afectiva y emocional.

10.           Apoyo y extensión a la cultura de la infancia
Debe existir una relación con el entorno más próximo (servicios sociales, servicios de salud, equipos de orientación familiar, servicios culturales -bibliotecas-, servicios urbanísticos -pasos de cebra y semáforos- de parques y jardines -carriles bici y zonas peatonales), en la búsqueda de un tratamiento común en lo educativo. La escuela infantil y el colegio de infantil y primaria han de estar en un primer plano de interés para el barrio y el municipio y una buena escuela infantil de calidad, también se destaca por la búsqueda de una educación integral en los niños y niñas de cero a seis años. En colaboración con otros profesionales que tratan a la infancia desde perspectivas no escolares.


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